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Siempre me ha gustado la gráfica de los escudos medievales pero nunca he profundizado en el tema y, creedme, hay tema para rato. En estos días he podido investigar un poco y solo raspando la superficie ya me ha dado vértigo.

Según la wikipedia, la heráldica es la ciencia del blasón («blasón», según la RAE, se define como el «arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona»). Es también un campo de expresión artística, un elemento del derecho medieval y de las dinastías reales hasta nuestros días. Más recientemente, ha sido admitida dentro de las ciencias anexas de la historia junto con la sigilografía, la vexilología, la falerística y la diplomática.

La heráldica se desarrolló durante la Edad Media a causa de la evolución del equipo militar que hizo prácticamente imposible el reconocimiento del rostro de un caballero. Para hacerse reconocer en las batallas y los torneos, los caballeros comenzaron a pintar figuras distintivas sobre sus escudos (muebles y piezas o figuras geométricas). La heráldica llegó a convertirse en un código coherente de identificación de personas, progresivamente incorporado por estamentos de la sociedad feudal como la nobleza y la iglesia católica para la identificación de linajes y miembros de la jerarquía, siendo igualmente adoptado por otros colectivos humanos, como gremios y asociaciones, además de para la identificación de ciudades, villas y territorios.

En los años ochenta, gracias a la adopción de prácticas en identidad corporativa en las instituciones públicas, hay un apogeo heráldico. Cada municipio quiere su escudo propio y cada vez son más los que publican estudios para la rehabilitación de sus tradicionales armerías o para la creación de otras nuevas.

Ahora bien, ¿por qué seguimos arrastrando la misma gráfica desde la Edad Media? ¿Por qué municipios, colegios, ayuntamientos y en general cualquier organización se empeñan en tener su propio escudo? ¿No será mejor hacer una marca propia sin la necesidad de recurrir a la heráldica?

Supongamos que la heráldica es la mejor solución (no lo creo) para representar a un municipio, comunidad, etc. No tiene sentido seguir representando los elementos de una forma tan recargada como entonces. Hay que tener en cuenta que originalmente estos elementos se pintaban sobre escudos de considerable tamaño y hoy en día su uso se reduce a membretes, folletos, webs… Por ese motivo, y viendo la cantidad y complejidad de elementos en los escudos de la mayoría de países, me propuse simplificar los del escudo de España intentando respetar, lo máximo posible, el arte heráldico. ¿Significa esto que quiera hacer desaparecer el actual escudo? No, claro que no, pero podría limitarse su uso a gran formato o en momentos especialmente protocolarios.

A continuación os dejo cómo quedarían algunos escudos históricos y otros actuales cambiando los códigos estéticos para representar las mismas gráficas de una manera menos recargada y anclada en el pasado. Que me perdonen los heraldistas.

escudosescudo-espana explicacioncoronas

 

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Hasta mediados de enero, La Casa Encendida acoge una exposición dedicada a los últimos diez años de creación de Louise Bourgeois (París, 1911 – Nueva York, 2010), una de las mejores y más influyentes artistas del siglo XX, considerada la madre del “confessional art”, cuya representante actual más destacada sería Tracey Emin.

En las obras de “arte confesional”, los elementos autobiográficos ocupan un lugar central. Por ejemplo, Louise Bourgeois reconocía que “todas las obras que he realizado en los últimos cincuenta años, todos mis temas, se han inspirado en mi infancia”. Una y otra vez aparecen en su obra los traumas de Louise niña: la decepción que le supuso a su padre saber que había nacido una niña en vez de un varón, que su profesora de inglés se convirtiese en amante de su padre durante veinte años, que su madre tolerara esta situación, el sentirse traicionada y abandonada por estas tres personas, la dignificación y análisis de lo femenino…

Una de las obras más singulares de la exposición de La Casa Encendida (todas son maravillosas) es el libro Ode à l’Oubli (Oda al Olvido), de 2002. Como toda su producción artística, está íntimamente ligada a la vida de Bourgeois; enseguida veremos por qué. El libro está compuesto por 36 hojas de tela sobre tela. A mediados de los 90, la artista vació un armario lleno de telas, sábanas, pañuelos, vestidos… que había acumulado desde los años 20. Con estas telas confeccionó las increíbles composiciones del libro. La combinación de colores que utiliza (por cierto, el verde no aparece por ningún lado), la manera en que cose los retales para componer las formas abstractas, es de un gusto impresionante.

Esta obra, ejecutada casi al final de su vida, es un resumen de su trayectoria vital y artística. El dibujo y los textiles habían estado presentes en la vida y la obra de Louise Bourgeois desde que era una niña, ya que su familia se dedicaba a la restauración de tapices antiguos en Francia. Desde los quince años, ella ayudaba a dibujar las partes que se habían perdido del tapiz, y su madre cortaba, cosía y recomponía los diferentes fragmentos. En la obra de Bourgeois aparecen muy frecuentemente las agujas, como metáfora de la presencia de la madre, o con un simbolismo freudiano-sexual (“Cuando era pequeña, todas las mujeres de mi casa usaban aguja, Siempre he sentido fascinación por las agujas, por el poder mágico de las agujas. Las agujas sirven para reparar los daños. Tratan de conseguir un tipo de perdón”), los hilos, la ropa, las tijeras, las madejas de lana (“las madejas de lana son un refugio acogedor, como una red o un capullo”), el bordado…

El libro Oda al Olvido es quizá la reconciliación final con la madre-tejedora (a la que Louise tachaba de demasiado “intelectual” y poco maternal), gracias a la capacidad de las agujas para “unir”, para “reconciliar fragmentos”, para olvidar obsesiones y traumas infantiles, para enfrentarse al miedo a la disgregación.

Ahora parece que es más fácil entender una de las obras más emblemáticas de la artista, la escultura llamada Maman (Mamá), de 1999. Es una gigantesca araña de aspecto amenazante, pero que a la vez es la “madre tejedora” que protege a sus huevos bajo su vientre. “La araña es una oda a mi madre. Era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era tejedora [...] Como las arañas, mi madre era muy lista […] Las arañas son útiles y protectoras, como mi madre”.

Por cierto, este fin de semana voy a Bilbao, así aprovecharé para hacer una visita a Maman

My Bed, de Tracey Emin, continuadora del “confessional art” fundado por Louise Bourgeois

El libro Ode â l’Oubli (Oda al Olvido), de 2002

Algunas de las composiciones con telas de Ode â l’Oubli (Oda al Olvido)

Escultura de Louise Bourgeois en la expo de La Casa Encendida

Escultura Heart, de 2004

Maman (Mamá) en el Guggenheim de Bilbao

Me encantan las manos “trabajadas” de Louise Bourgeois. Manos que moldean, que cosen, que dibujan, que cortan, que se manchan. ¿Deberíamos, como ella, trabajar más con las manos y menos con el ordenador?

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Para aquel que no te conozca todavía, háblame un poco de ti y tú pasado…
(¿De dónde eres? ¿Cuántos años tienes? ¿Carrera profesional?)
Mi nombre es David Terrazas, tengo 32 años y soy fotógrafo freelance. Nací cerca de Pamplona, ciudad en la que crecí hasta que a los 20 años me trasladé a Miranda de Ebro, ciudad de provincias cerca de Vitoria. A los 24 fui a vivir Madrid, donde hice mi base hasta los 30, aunque por mi gusto por viajar y lo exótico pasé temporadas en el extranjero. Ahora vivo y trabajo en Bangkok, Tailandia.

Mi carrera profesional está llena de contrastes. A la edad de 20 años dejé de estudiar y me puse a trabajar en lo que fuese que se ofreciera: una fábrica de donuts, una imprenta, una cadena de fabricación de barricas de vino, una central química… Convencido de que el mundo industrial no era lo mío, estudié diseño gráfico e hice las maletas para buscarme la vida en la capital. En Madrid trabajé como director de arte en diferentes agencias de publicidad durante varios años, y lo que es más importante para mi, entré en contacto con muchas personas que me introdujeron en el mundo de la cultura y el arte.

Fue tan solo hace 3 años cuando las circunstancias se me presentaron favorables para comenzar a dedicarme profesionalmente a lo que desde niño me había gustado, una inquietud que siempre había tenido presente: la fotografía.

Sabemos entonces que no siempre has estado trabajando como fotógrafo, sino como diseñador gráfico. ¿Qué experiencia laboral tienes en esta área?
Como director de arte he trabajado principalmente para cuentas como Vodafone, Mercedes-Benz, Pepsi… en áreas centradas en marketing relacional y online. También realicé algunos proyectos de fotografía publicitaria, sobretodo durante mis últimos dos años en publicidad. Nunca llegué a ser un creativo sobresaliente, probablemente no por falta de aptitudes, pero si de actitud. Nunca sentí que la publicidad fuese ‘my cup of tea’.

¿Cómo/por qué empezaste a dedicarte a la fotografía 100%? ¿Fue algo vocacional?
Ciertamente siento que la fotografía ha sido mi única actividad profesional vocacional, aunque para mí es algo más que un trabajo. Se ha convertido en una parte muy importante de mi vida y a la que dedico gran parte de mi tiempo y pensamientos.

¿Ahora mismo dónde te encuentras?
Llevo casi dos años en el sureste asiático, y más de la mitad de este tiempo en Bangkok, Tailandia.

¿Cómo ha sido esto de irte a vivir y trabajar en Bangkok?
¿Cómo te va la vida por el otro lado del mundo?
Me es un tanto difícil responder a esta pregunta de forma realista. Lo cierto es que tras pasar medio año viajando por Vietnam y Laos, vine a Bangkok para solicitar un visado con la intención de visitar el país vecino: Myanmar. Nunca he puesto un pie sobre la antigua Birmania, pero llevo ya casi un año y medio en la capital tailandesa. Supongo que no tengo una explicación muy racional. En aquel entonces mi vida estaba abierta a cualquier decisión que tomase, y supongo que en parte sigo arraigado al mismo sentimiento. No se donde estaré mañana.

El sureste asiático me transmite cierta tranquilidad y, al mismo tiempo, es una fuente inagotable de exotismo. También recalcar que Bangkok es un punto base excelente para moverse por todo Asia, lo cual me gustaría tener la posibilidad de hacer algún día.

Hablando de inspiración…
¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? ¿Dónde encuentras la inspiración para tus obras?
Siento que la inspiración es un proceso bastante complejo. Me invade antes, durante y después de una sesión de fotos. Me defino como una persona con ideales bastante abiertos y cambiantes dependiendo de las circunstancias, de modo que nunca voy a una sesión de fotos con las ideas muy claras. Improviso bastante, me gusta escuchar lo que la modelo o cualquier otra persona del equipo tiene que aportar. Aunque sí que es cierto que normalmente hay un sentimiento sobre lo que quiero expresar que mantengo presente, incluso si no es una imagen concreta.

Por otra parte, encuentro inspiración viendo las obras de los grandes de la fotografía, así como en una novela o en el cine. A veces simplemente paseando por las calles de la ciudad o en contacto con la naturaleza. Supongo esto es algo que compartirán muchos compañeros.

También quiero recalcar que, cuando siento que tengo una vida más plena y llena de emociones, ya sean agradables o tristes, la inspiración aflora con más facilidad. Por otra parte, la parsimonia me puede incluso quitar las ganas de sacar la cámara del armario. Hay una frase de Diane Arbus que define bastante bien mi sentimiento de búsqueda inspiracional: “My favorite thing is to go where I have never been”.

Cuándo no hay inspiración, ¿qué haces para recuperarla?
Si me toca durante una sesión de fotos, disparar y dejar un poco que decida la suerte. Después esperar que durante el proceso de selección de fotos y edición, la inspiración vuelva…
Si no, a esperar.

Estar en contacto con fuentes de inspiración como las que he comentado anteriormente siempre ayuda. Y si eso no funciona, siempre cabe hacer las maletas e ir en busca de ella.

¿Sigues más o menos un mismo procedimiento a la hora de realizar tus trabajos? Cuéntanos un
poco tu sistema de trabajo (preparas y estudias sobre el terreno, improvisas, usas flash, qué software)?
Lo cierto es que no, soy bastante versátil. A la vez también perfeccionista. No sé hasta qué punto estas dos cualidades se complementan adecuadamente. Digamos que una sesión puede variar mucho de la anterior respecto al uso de la luz, la apariencia de los modelos o sujetos… lo importante es que haya algo que las haga inconfundibles. Crear tu propio estilo, ya sea consciente o inconscientemente.

¿Qué equipo sueles usar y cuál te gustaría tener para ampliar o mejorar?
Uso una Canon 5D Mark II, un par de lentes, algún sistema de iluminación móvil (este varía dependiendo del tipo de toma) y como software Photoshop. Si necesito algo más lo alquilo.

Como imaginar es gratis, me gustaría poseer un buen equipo de medio formato analógico e iluminación continua profesional. También una cámara de grabación de video pro con sus respectivas lentes y un ordenador capaz de mover grandes cantidades de información. De momento con mi presupuesto solo espero que mi cámara actual me dure un par de años más.

¿Eres de los que llevan una cámara siempre encima?
Desafortunadamente no, es demasiado pesada. Antes debería apuntarme al gimnasio. Aunque cuando viajo sí la llevo siempre encima.

¿Cuáles son los fotógrafos que admiras o que más te han influido?
Admiro la obra de fotógrafos tales como Henry Cartier Bresson, Diane Arbus, Erwin Olaf (las series Hope, Grief, Fashion victims, Rain y Hotel), Larry Towell, Sally Mann, los sobresalientes retratos en color de Lise Sarfati, Trent Parke, el Vietnam de Philip Jones Griffiths, el Tokio de Jacob Aue Sobol, Michal Chelbin, el sentimiento de libertad en las fotos de Ryan Mcginley y la cruda prostitución retratada por Antoine D’agata. Me gusta mucho el tratamiento de la luz y la perspectiva de fotografía de moda de Vincent Peters. De entre los autores nacionales, me interesa especialmente la obra de García Álix, Isabel Muñoz y García Rodero.

¿Qué temas prefieres cuando no se trata de un encargo?
Curiosamente los que tocan aspectos realistas con un alto grado de intensidad, a pesar de que no estoy muy seguro de que estos resalten especialmente en mi obra.

¿Qué significa para ti la palabra fotografía?
Buff, ésta es difícil. Si se me permite me voy a ir al tópico, así que diría que la posibilidad de expresar emociones y formas de ver la vida bastante subconscientes o que difícilmente sería capaz de poner en palabras.

¿Y qué es lo más importante en una fotografía?
Que sea tuya, con todas las connotaciones que ésto implica. Que impacte aunque el sujeto de la toma a primera vista no parezca impactante, y emoción. Creo que la emotividad es un aspecto muy importante en la fotografía, la capacidad de hacer que el espectador no se quede impasible al contemplar la obra.

¿Puedes contarnos en qué te encuentras trabajando actualmente?
Actualmente estoy trabajando en varios proyectos personales, la mayoría relacionados con aspectos de la cultura tailandesa. A la vez ganándome el pan haciendo fotografía de stock y diferentes encargos.

Pienso que como la mayoría de fotógrafos me veo obligado a separar lo que es trabajo y ocio. En los dos la fotografía está presente, pero la segunda parte es la que me da la posibilidad de expresarme y crear mi nombre como fotógrafo, a pesar de que es mucho más difícil de vender.

Muchas gracias, David. Espero que te vaya de maravilla con todo lo que haces.
Te mando un beso fuerte desde los madriles. Hasta pronto…
A continuación David os deja una selección de sus fotografías. Enjoy…

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El movimiento Land Art, también conocido como Earthworks o Earth Art, surge en Estados Unidos alrededor de la década de los 50. Es un nuevo tipo de arte en el que el paisaje o el entorno y el trabajo artístico del autor están íntimamente ligados, siendo ambos elementos parte de la obra de arte final. Unas veces consiste en la adición de un elemento externo (como las características telas usadas a menudo por Christo y Jeanne-Claude); otras veces es un arte creado en la naturaleza con los propios elementos naturales del entorno (como es el caso de la famosa Spiral Jetty de Robert Smithson). Como en la mayoría de los casos las obras de arte están en espacios abiertos naturales, son piezas sujetas al cambio, abiertas a las modificaciones erosivas. Esto ha llevado a considerar a este movimiento artístico, en algunos círculos, como un tipo arte efímero, a pesar de que algunas obras son muy resistentes a las condiciones climáticas. Aquí os dejo algunos ejemplos de artistas Land Art. Espero que os gusten!

Andy Goldsworthy

Christo y Jeanne-Claude

Robert Smithson

Nils Udo

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Esto es VIDA

Por fin entramos en imprenta con el catálogo de la exposición VIDA 1999-2012. Arte y vida artificial. El trabajito que nos ha dado… En el estudio nos hemos encargado del diseño del libro y de la coordinación editorial (y en breve, también… ¡la aplicación para iPad!).

VIDA es el certamen sobre arte y vida artificial que convoca la Fundación Telefónica desde 1999, y al que acuden artistas de todo el mundo cuya obra se desarrolla en la difusa frontera entre arte, técnica y biología. Estos márgenes borrosos hacen que nos planteemos algunas preguntas: ¿por qué estos “artefactos” son considerados arte y no puras investigaciones técnicas o científicas?, ¿a qué podemos llamar “ser vivo”?, ¿dónde está el límite de la “vida artificial”?

Os recomendamos, a partir del 10 de mayo, que acudáis a ver la exposición de la Fundación Telefónica. La selección de obras realizada para celebrar los 14 años del concurso es realmente interesante. De momento, aquí os dejo 3 de las obras que más me han llamado la atención.

spore 1.1Spore 1.1 (2004), de SWAMP

Ahora más que nunca parece que nuestra vida depende de las fluctuaciones de la bolsa. SWAMP ya lo hicieron ver con esta obra: una planta comprada en Home Depot que, mediante diversos programas de software, recibe o no riego dependiendo de las cotizaciones bursátiles de Home Depot que le llegan semanalmente vía wi-fi. La semana que las acciones suben, la planta recibe riego, y la que no, se queda sin agua. ¿No nos habremos convertido nosotros también en seres “artificiales” que dependen de las condiciones del mundo financiero?

plantas nómadas

Plantas nómadas (2010), de Gilberto Esparza

Se trata de un robot con patas integrado por plantas, bacterias, maquinaria y dispositivos electrónicos. Una bomba de succión le permite cargar agua contaminada, que es procesada por las bacterias para convertirla en su propio combustible para seguir avanzando. Mientras, realiza un proceso de purificación del agua con la que riega la planta que carga a su espalda. Ironías de la vida: el artista pretende concienciar sobre las energías eficientes mediante un robot que solo puede sobrevivir en zonas contaminadas.

mission eternity sarcophagus

Mission Eternity Sarcophagus (2005), de etoy.CORPORATION

El “sarcófago” tiene el tamaño de un contenedor de carga. En su interior, revestido de leds, contiene cápsulas virtuales que almacenan recuerdos de los fallecidos, archivados en la memoria compartida de cientos de ordenadores interconectados, cuyos propietarios aportan una pequeña parte de la memoria de sus ordenadores para mantener vivos los recuerdos digitales de los difuntos. Ya hay voluntarios dispuestos a que sus recuerdos sean visibles y audibles en este sarcófago electrónico. ¿Esto era la eternidad?

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