En un entorno de crisis como el actual, en el que uno de los sectores industriales más afectados por ella es el de la automoción, la competitividad entre marcas se hace cada vez más patente. Por ello, hoy en día es imprescindible que en la fase de diseño se tomen las decisiones correctas que influirán posteriormente en las ventas del modelo que se lance al mercado.
El diseño es una característica muy importante en cualquier segmento del mercado, pero en el de la automoción se convierte en un valor añadido y de gran importancia ya que tenemos que tener en cuenta que cuando un futuro comprador piensa en adquirir un vehículo (y de media un vehículo dura en “condiciones idóneas” una media de 10 años) analizará entre varios modelos y comparará, además de que sus características técnicas, prestaciones y precio se ajusten a sus necesidades, que sea estéticamente agradable y, entre modelos similares, el diseño del vehículo se puede convertir en un valor decisivo que afecte a la toma de decisión y al acto de compra.
Las empresas automovilísticas invierten una gran parte de su presupuesto en esta fase, que comprende profesiones que van desde diseñadores industriales, diseñadores gráficos a ingenieros y, una vez elaborado el producto y lanzado al mercado, continúa la labor del diseño en las campañas de publicidad y todas las piezas gráficas asociadas (manuales de instrucciones, folletos promocionales, merchandising, etc).
Diseño, análisis y toma de decisiones
El diseño es el proceso en el cual se transforma la información recibida sobre las necesidades y requisitos de un producto en una especificación completa de dicho producto concibiendo el mismo.
Cuando se diseña un automóvil hay que tomar decisiones en un tiempo marcado en el que cada fase está planificada. Las marcas renuevan sus modelos “a nivel restyling” en los modelos cuyas ventas han sido buenas en un periodo de tiempo medio de 1-2 años y, en el caso de tener que aumentar las ventas, dado que sus modelos no han causado el impacto en el consumidor y ventas esperadas, lanzan modelos nuevos con una media de 4 años. Esto quiere decir que el diseño en este sector es continuo y siempre está innovando para incrementar las ventas, seguir una línea estética o adaptarse al mercado y normativas legales.
Por ello, el proceso de diseño en un automóvil tiene unos tiempos definidos y marcados que se concretan en un timming y la toma de decisiones correctas es muy importante para que se llegue a tiempo con los resultados esperados.
Entre las variables que se tienen en cuenta a la hora de diseñar un automóvil las más importantes son las siguientes:
Diseño y estética del vehículo
Cuando los diseñadores se ponen a pensar en el diseño de un vehículo que se lanzará al mercado tienen dos variables que han de considerar a la hora de inspirar sus proyectos:
1. Utilizar las características estéticas como base de modelos anteriores
Que hace que visualmente el consumidor lo tome como referencia de continuidad, le sea más familiar y transmita valores de funcionalidad y permanencia (lo que los expertos llaman “afinidad vertical”).
Un ejemplo de ello: Porsche 911
2. Utilizar nuevas funciones, líneas y formas que rompan con diseños anteriores
Que puede ser negativo, al resultar diferente y arriesgado, o positivo, ya que la gente se acaba aburriendo de ver siempre lo mismo. Y los gustos evolucionan con la estética del entorno, tendencias y modas.
Ejemplos positivos: Renault Clio y Mercedes Clase A
Ejemplos negativos: Nissan Juke y Fiat Multipla
Otra opción que deja más libertad a los diseñadores es la creación de los “Concept car”, prototipos de coches que son presentados ante el público y la prensa para reflejar las nuevas tendencias en tecnología, potencia y diseño, que suelen presentarse en ferias internacionales de automóviles. Se puede considerar publicidad en forma de automóvil real (pero no comercial) y, dependiendo de la aceptación del público, alguno de estos diseños se comercializarán posteriormente si sus costes de producción y demanda se ajustan a las expectativas.
La influencia de las tendencias
En el diseño de un vehículo también es determinante el entorno, las modas, tendencias y normativas legales. Así, los coches y su diseño se han modificado para proteger a los viandantes en caso de atropello creando frontales con un diseño más flexible, la eliminación de parachoques rígidos y aristas (concibiendo un vehículo de líneas más redondeadas).
Los diseños también se adaptan a los atascos y los escasos sitios para aparcar de la ciudad, con modelos urbanos de bajo consumo y reducido tamaño, con diseños más que cuestionables pero con una excelente funcionalidad.
Así mismo, la influencia de las tendencias es más que notable, incluso en la gama de colores que se ofrecerá a los compradores. La moda es la que ha ido modificando el color preferido por la mayoría de los usuarios. Esas tendencias siempre responden a algo, y las marcas estudian estos fenómenos y cuentan con departamentos específicos de investigación. Hace unos 15 años los colores más demandados eran el negro y el rojo por su elegancia y deportividad, poco después el gris metalizado era el favorito de los compradores por su limpieza, ya que tarda más en ensuciarse y es un color neutro, y el metalizado le da el punto de exclusividad y, en los últimos años, el color estrella es el blanco. En el último caso, el blanco se ha puesto en cabeza en los modelos económicos porque el precio es inferior a otro tipo de color y en los modelos de gama media y superior la influencia ha sido de Apple. Como dice Sandy McGill, diseñadora jefe del color, materiales y acabado del estudio de diseño BMW Designworks: “Hasta la llegada de Apple, el color blanco se asociaba con cosas como refrigeradores o los azulejos del cuarto de baño. Apple hizo valioso el blanco.”
Cómo proteger la idea original
Después de todo lo anterior, y teniendo en cuenta que en el desarrollo de un coche nuevo se dedican una media de 4 años, unos 200 millones de euros dependiendo del modelo y unos 200 prototipos, es muy importante que el secreto mejor guardado sea el del diseño final.
Por ello, antes de ver los modelos circulando por nuestras calles y carreteras, se prueban en circuitos privados de las propias marcas o en carreteras de poco tránsito como las de Sierra Nevada (Granada), Nürburgring (Alemania) o Valle de la Muerte (California).
Pero estos prototipos van camuflados para que no puedan ser captados por fotógrafos y desvelar el secreto. Hay varios tipos de camuflaje dependiendo del estado del diseño.
Fase 1: “Mula” (36 meses antes)
Se denomina así a los automóviles que emplean la carrocería de un modelo conocido bajo la cual incluyen plataformas, suspensiones y motores de un futuro vehículo. Se utilizan en las primeras fases del desarrollo de un automóvil -unos 3 años antes de su lanzamiento.
Fase 2: “Bolsa de patatas” (12 a 18 meses antes)
El automóvil se encuentra en la segunda fase del desarrollo. Estas unidades ya emplean una carrocería de aspecto definitivo, recubierta de apósitos que la hacen irreconocible.
Fase 3: Vinilado – (12 meses antes)
En esta fase -cuando falta menos de un año para que el coche se comercialice, y se utiliza para realizar test de sonoridad, consumo y aerodinámica, ya que es necesario rodar en carretera abierta- recubren la carrocería con vinilos de formas geométricas que “engañan” a las cámaras de los fotógrafos espía (consigue que no se distingan los volúmenes del coche de forma que parece “plano”). En la actualidad, existen tres tipos de vinilos: Fishies, Lágrimas y Flimmies.
























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