El caos creativo

Hace un par de años leí, en un suplemento dominical, una entrevista con el matemático Marcus du Sautoy (Londres, 1965). Entonces yo no sabía quién era, pero se me quedó grabada una afirmación suya, entre otras muchas de sus lúcidas ideas: “El caos estimula la creatividad”. Ante la perplejidad del periodista, que lo último que podía esperar de un matemático obsesionado con la simetría y la secuencia de los números primos es que fuera desordenado, Du Sautoy no tenía reparo en reconocer que en su casa había libros por todas partes, y que nunca encontraba nada, pero que a veces hallaba algo por casualidad y que esa casualidad le llevaba a estimular un pensamiento, que a su vez llevaba a otro. “Cuando ordeno mi estudio, la creatividad desaparece. El desorden y el caos desempeñan un papel muy importante en mi creatividad. Mi mujer lo odia”, decía.

Esta idea me viene a la cabeza cada vez que encuentro a alguien demasiado ordenado, o demasiado desordenado, en su espacio de trabajo, sobre todo cuando se trata de un trabajo creativo. ¿Será cierto que el caos estimula la creatividad? ¿Por qué hay gente que necesita el caos para crear y gente que necesita un espacio absolutamente ordenado?

Desde luego, si hablamos de espacios de creación caóticos, creo que su máxima expresión sería el estudio del pintor Francis Bacon en Reece Mews (Londres). Podemos aún ser testigos de ello, porque la avalancha de papeles, pinturas, fotografías, pinceles, cartones, basura, etc. que se acumulaban en él fue trasladada y recreada con absoluta fidelidad arqueológica en la Hugh Lane Gallery de Dublín tras la muerte del pintor en 1992. Parece que Bacon fomentaba en vida las fotografías de su caótico estudio, quizá para acrecentar su leyenda de pintor “maldito”. Bacon se sentía orgulloso de este caos. Jean Ward, la señora de la limpieza del pintor, tenía prohibido el paso al estudio. “Me siento en casa en este caos -decía Bacon de su espacio de trabajo-, porque el caos me sugiere imágenes”.

Si bien es cierto que he encontrado algún otro caso más de exagerado caos en el espacio de trabajo de otros creadores (véase la imagen del poeta beat Michael Horovitz en su casa; hummm, por cierto, también inglés), en honor a la verdad diré que la mayoría de los estudios (sobre todo de artistas) que he visto son, si no muy pulcros (la pintura mancha, oiga), sí bastante ordenados.

Y, vosotros, ¿sois más de orden o de caos? Si eres muy desordenado, ya sabes que siempre puedes poner como excusa que “necesitas el caos para crear”, pero, ojo, que solo cuela si tu creación merece la pena. Porque, además, el propio Du Satoy reconocía, en la misma entrevista, que, aunque el caos estimula la creatividad, “tiene la contrapartida de que es difícil para trabajar”.

Ah, ¡Feliz Primavera!

El matemático Marcus du Sautoy en su casa

Francis Bacon en su estudio londinense de Reece Mews

Recreación “arqueológica” del estudio de Bacon en la Hugh Lane Gallery

El poeta beat Michael Horovitz en su casa

El recientemente fallecido Lucian Freud en su estudio

 

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