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Imprimiendo ‘Matador’

El pasado viernes estuvimos en el arranque de la revista Matador, volumen Ñ, en tf. Artes gráficas. Este volumen está dedicado a Ferran Adrià y, como todos los años, el cierre de la revista se ha ido complicando según se aproximaba la fecha de entrada en imprenta.

A continuación os mostramos una serie de fotografías que realizamos en tf, y aprovechamos para explicar brevemente en qué ha consistido el trabajo de impresión. En este volumen de Matador se imprimen nada más y nada menos que siete tintas más barniz (cuatricromía, negro para textos, rojo fluorescente y azul 072), de manera que se ha utilizado para su producción la máquina de diez cuerpos que tiene la imprenta.

En las primeras fotos, más abajo, una plancha (lámina hecha de una aleación flexible de aluminio que lleva la información del documento a imprimir) con uno de los pliegos de la revista. El formato de la publicación es tan grande que sólo caben cuatro páginas por plancha. Cada plancha lleva la información correspondiente a cada uno de los colores o barniz de un pliego, por lo tanto para este trabajo había ocho planchas por cada cuatro páginas, 16 por pliego. Las planchas se montan en el rodillo que tiene cada uno de los cuerpos de la máquina. En cada cuerpo se unta la tinta o el barniz correspondiente a la plancha.

Los pliegos de papel se cargan en la parte posterior de la máquina; en las fotos hay dos detalles de cómo cada pliego es enganchado y movido hacia el interior de la máquina. Cuando la máquina arranca los niveles de tinta, obviamente, no son los deseados; así que se imprimen pliegos de papel ya usados, llamados maculatura; es lo que se conoce como “manchar papel”: los maquinistas van comprobando que no haya problemas de desajuste y que aparece toda la información que estaba en el ferro y, por tanto, en el documento.

Cuando los niveles de tinta son los adecuados y se ha comprobado que el pliego está correcto, se cambia el papel por el elegido para la publicación (en el caso de este Matador, por ejemplo, se han utilizado tres papeles distintos: Hello Silk, Conqueror Wove Pearl y Rives Design White).

Entonces comienza el trabajo “fino” de ajuste de color, en el que el jefe de máquinas, el imprentero, el diseñador y el editor (en realidad no suele haber tanta gente ”a pie de máquina”, pero en el caso de Matador o de publicaciones de arte es frecuente que, al menos, se junten tres o cuatro personas para el arranque de la tirada, ver un par de pliegos importantes y la cubierta); miran el pliego al milímetro y se coteja con las pruebas de color.

En una de las últimas imágenes podéis ver cómo escudriñan un pliego, de izquierda a derecha: Carlos Elósegui (tf.Artes gráficas), Paloma Castellanos (La Fábrica), Gema Navarro (Erretresy Alberto Reventun (tf. Artes gráficas). Cuando el pliego está correcto de color, se guardan los ajustes en la consola de la máquina y se tira el pliego entero, es decir, todas las hojas de ese pliego necesarias hasta completar la cantidad total de la tirada.

Por último, el papel se deja secar en palés antes de ser encuadernado y cortado… Pero ésa es otra historia.

Texto: María Van den Eynde

Fotos: Clara Cassinello

Montaje: Pablo Suárez

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